BITÁCORA DE VIAJE
BUSCANDO A MI GENTE - EDICIÓN SURAMÉRICA 2017 - 2018
Yda (Cori) Malvestuto y Verónica Otero Armengol

En nuestro recorrido y búsqueda por Venezuela nos hemos encontrado con gente de madera noble, gente sencilla, abierta, dispuesta y de una generosidad que comprueba que la bondad y la confianza predominan en el mundo. Cada día nos aproximamos a nuestros protectores del camino, nos han cobijado en sus posadas, nos han brindado alimento en sus restaurantes y nos han hecho sentir que nos conocemos desde siempre, que somos de la misma casa, que somos familia, que somos la misma gente.


10 de Octubre de 2017
Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui
Km.494 del Recorrido

Nos encontramos con María Gabriela, nuestra anfitriona en Puerto La Cruz, una mujer encantadora, organizada, que ama su trabajo en el área de bienes raíces y que abrió una ventana grande a la oferta de casas temporales a turistas, familias vacacionistas, empresarios y lo hizo con gran calidad, cuidando el trato, el perfil de sus clientes y el detalle de las bellas casas que gerencia. Damos fe de ello, María Gabriela nos brindó nuestra primera casa de ruta. Una edificación de 3 pisos estilo francés, totalmente amoblada, ubicada en la ciudadela Pueblo Viejo, en la Isla Imataca, número 40, acogedora, cómoda. Dejamos nuestras cosas en casa y pasamos la tarde recorriendo con María Gabriela Pueblo Viejo, nos invitó a almorzar y tuvimos una conversación muy grata. Una vez en casa, elegimos su terraza con vista al faro para decantar las emociones de nuestro primer tramo de la ruta hecho ese día desde Caracas hasta Puerto La Cruz. Cansadas y satisfechas, organizamos los detalles del día siguiente, nos duchamos y dormimos como en casa. Agradecidas con María Gabriela, partimos a las 5.30 a.m. hacia Puerto Ordaz.


11 de Octubre de 2017
Puerto Ordaz, Estado Bolívar
Km.893 del Recorrido

Anfitriones de Puerto Ordaz. Puerto Ordaz es enorme y nuestro GPS , Yorman Alexander decidió salir de servicio al entrar a la ciudad, justo cuando más lo necesitábamos. Íbamos sin brújula y sin idea de cómo llegar al Restaurant Jai Alai, donde teníamos previsto almorzar. Un atento Aldo Marcos, dueño de ese famoso restaurant nos auxilió por teléfono y llegamos. Estacionamos a Vela Blue frente al restaurant y un hombre amable de ojos claros se quedó a cargo de su cuidado. Aldo es de origen vasco, un hombre alto, risueño, llano, cálido, nos recibió con entusiasmo junto a su familia y llenó nuestra mesa de atenciones y de los ricos platos de Jai Alai, camarones al ajillo, parrilla mar y tierra, jugos de fruta. Aldo es un hombre de familia, su hija menor cumplía años y estaba eufórico con esa celebración. Jai Alai estaba pleno de ricos olores, de alegría, de respeto, de buen servicio, de canto de cumpleaños. Así transcurrió nuestro almuerzo disfrutando de su magnífica cocina y de este maravilloso, afectuoso anfitrión. Gracias Aldo Marcos, fue un auténtico gusto compartir contigo y tu familia en Jai Alai.


Posada Victoria
Puerto Ordaz, Estado Bolívar

Posadas Victoria es el lugar de nuestro descanso en Puerto Ordaz. Después de 12 horas de carretera nos inquietaba imaginar que nuestra Vela Blue no pudiera traspasar la puerta de la posada debido a la altura de nuestros equipajes ubicados en la parrilla del techo de nuestra kombi. Llegamos a Posadas Victoria y la inquietud se desvaneció, el portòn no tiene tope superior y Vela Blue pasó con facilidad. Nos instalamos y fuimos a conversar con la dueña de nuestro hospedaje. Xiomara Rodríguez, es una mujer de mirada profunda, sincera, amigable. Nos recibió en su oficina y en unos segundos hablábamos de nuestras vidas como viejas amigas. Es una mujer afable, afectuosa y se nos hizo corto el encuentro para todo lo que pudimos haber compartido. Posadas Victoria recibe a sus visitantes con cariño y la correcta disponibilidad de sus instalaciones y servicios, así como la familiaridad del trato, la cortesía de su dueña y todo su personal hicieron muy grata nuestra permanencia. Gracias Xiomara, nos debemos otro encuentro a nuestra vuelta a Venezuela.


De Puerto Ordaz a la Gran Sabana

Estado Bolívar
A la mañana siguiente , salimos a las 4.30 a.m., era el cuarto día de nuestra ruta y el destino Santa Elena de Uairén. Con un cuadro de cansancio acumulado y 500 kilómetros por recorrer, Vero, Vela Blue y yo atravesamos San Félix, Upata, Guasipati, El Callao, Tumeremo, la trocha que construyeron para reponer el tramo de carretera caído en el kilómetro 43 de la troncal 10, El Dorado, las Claritas en el kilómetro 88. Una vez pasada Las Claritas, un viejo cartel de Inparques anunció nuestro ingreso al Parque Nacional Canaima.

La vegetación se fue haciendo más verde y densa, ascendimos la Sierra de Lema y su selva nublada bajo una lluvia persistente y sorteando árboles caídos. Se nos hacía interminable el camino y cada pocos minutos nos turnamos para anticipar que en la próxima curva entraríamos a la Gran Sabana. La Piedra de la Virgen apareció muchos kilómetros después y La Gran Sabana se abrió ante el gran angular de nuestro deseo de estar exactamente allí, en la más sencilla armonía, abrazadas por la dulzura de su estética y la brisa corriendo libre y traviesa por el pasto y la carretera amplia, clara, impecable. Era de tarde, en el cielo oscilaban el sol y las nubes grises. Saludamos a nuestra amiga, la sabana, después de años de ausencia, la alegría se puso en primera fila y decidimos quedarnos en los Rápidos de Kamoiràn y bebernos la sabana esa tarde a pequeños sorbos.


Llegamos a
Rápidos de Kamoirán

Gran Sabana, Estado Bolívar
No hay muchas gasolineras en la vía de Puerto Ordaz a Santa Elena de Uairèn, quedan distantes entre sí, en algunas de ellas no había combustible y en las que pudimos encontrar operativas había largas colas de espera para poder surtir el tanque y seguir el largo camino. En Kamoiràn se encuentra la primera estación de gasolina de la Gran Sabana, había muchos vehículos esperando su turno para recibir 10 litros. Detrás de la estación de gasolina está la Posada Restaurant Rápidos de Kamoiràn.

Vero entró para proponer un intercambio por el hospedaje y la comida y ya nuestros amigos de Venaventours, Eduardo Ruiz y Erika, nuestros ángeles de la guarda de todos los días y cada kilómetro habían llamado y hecho el trato para asegurar nuestra pernocta por una noche, más la cena y el desayuno del día siguiente. Para sorpresa nuestra, allí nos esperaban y tenían noticias de quienes somos y de nuestro proyecto suramericano. Krei nos recibió. Es un joven de San Ignacio de Yuruanì muy diligente que está a cargo de la Posada asistiendo con eficiencia a Emilia Castro, su dueña. La Posada Rápidos de Kamoiràn es un centro de servicios muy completo que provee de gasolina, hospedaje, comidas y esparcimiento a los lugareños y turistas que transitan por La Gran Sabana. Emilia, es una mujer menuda de una estatura moral enorme. Ejerció su profesión de docente durante muchos años y a principio de la década de los 80 inició su proyecto de ofrecer servicios a su comunidad, San Rafael de Kamoiràn y comunidades aledañas para contribuir con su bienestar. Comenzó con la estación de gasolina, luego construyó el restaurant y poco a poco, con las ganancias levantó la posada Rápidos de Kamoiràn. Su nombre se debe al río que se encuentra en la parte posterior de la posada. Emilia es una mujer sencilla, con una gran autoridad ganada a pulso con su actitud, su comportamiento y su manera armónica de relacionarse con la gente. Es una gran protectora de su comunidad, de los suyos, quienes son parte de su equipo de trabajo y a quienes considera sus sobrinos. La Posada es acogedora, orgánica, cómoda y modesta. El restaurant es el alma de la Posada, los huéspedes y visitantes disfrutan los desayunos, almuerzos y cenas. El desayuno es abundante, arepas, huevos, jamón, café para recibir el día y el plato estrella de las comidas es la Pasta Kamoiràn, una gustosa lasaña con salsa 4 quesos, aceitunas y sorpresas de la ocasión maravillosamente combinadas y celebrada por sus comensales. Emilia es una persona atenta, que sabe escuchar y que ha construido una propuesta sostenible y sustentable a necesidades de la gente que hace vida en La Gran Sabana y a quienes como a Buscando a mi Gente da refugio, comida sabrosa y caliente y un toque de amor, equidad y justicia con sus inquebrantables principios que privilegian el respeto al ser humano, sea cual sea su condición. Gracias Emilia por tus enseñanzas y por habernos acogido en tu hermoso lugar.


Campamento Ecológico Yakoo

Santa Elena de Uairén, Estado Bolívar
De Rápidos de Kamoiràn, salimos con combustible y el corazón contento la mañana del 13 de octubre rumbo a Santa Elena de Uairèn, última parada en nuestro país, Venezuela, antes de salir a Brasil. La carretera con sus subidas y bajadas, con sus suaves curvas delineadas en el horizonte de la sabana nos sumergió en un paisaje generoso que nos regaló paso a paso saltos de agua, quebradas, bosques, hondonadas con ríos, el silencio conmovedor de la sabana, la luz particular de este espacio único, antiguo, de este lugar energizante y luminoso del planeta.

Los Tepuyes emergieron con su grandeza en el plano de nuestra mirada y ya no hubo carretera, ya no hubo destino, sólo contemplación, una contemplación emocionada a punto de lágrimas por tanta belleza, por el respeto a lo sagrado de esas montañas truncadas, a esos duendes Gulliverianos de la sabana venezolana. Fue un viaje lento, suave, un viaje de nuestras almas hacia adentro. En silencio llegamos con nuestra bella Vela Blue a Santa Elena de Uairèn, cruzamos el pueblo, subimos la cuesta arcillosa de una de sus colinas y arribamos al Campamento Yakoo, este lugar bien cuidado, hermoso, amable. Xiomara y Mapfre sus propietarios son unos seres humanos especiales, accesibles, afectuosos con quienes estamos compartiendo un pedazo de nuestra vida estos días antes de cruzar la línea fronteriza. Esta búsqueda es un fluir de encuentros, un dar, recibir, compartir que nos da energía para seguir avanzando con la confianza que todo estará bien cuando salgamos de Venezuela, nuestro país y nos adentremos en toda Suramérica, nuestro hogar compartido.

Nuestro proximo destino, al salir del Campamento Ecológico Yakoo es BOA VISTA en BRASIL